Las mejores Cuatro Estaciones de la Historia

Diverdi | 7 febrero 2012

Cuando se van acumulando años en el carnet de identidad y discos en las estanterías de casa, las conmociones musicales cada vez son más infrecuentes. Por eso, no puedo por menos que agradecer a Hevia, a los Zapico y a sus acompañantes tan fastuoso regalo. Con permiso del mencionado Il Giardino Armonico y de Gli Incogniti (Amandine Beyer), no les quepa la más mínima duda de que estamos antes las mejores Cuatro Estaciones de la Historia.


¡¿Una más?! Supongo que es la interrogante admirativa que se plantea el melómano cuando ve anunciada la aparición de una de esas obras que ya han sido grabadas decenas y decenas de veces. Supongo, también, que cuando un artista se embarca en la empresa de registrar música tan archiconocida es porque está en la certeza de que tiene cosas importantes o, al menos, diferentes que decir. Pues sí, he aquí una nueva versión, la enésima, de Las Cuatro Estaciones vivaldianas, con el interés apriorístico de que nunca antes ningún grupo español las había plasmado en disco. Tenía que ser Forma Antiqva, claro, la que afrontara el reto. Desde el principio, la formación de los hermanos Zapico ha entendido esto de la música como una actividad de riesgo, lo cual la ha llevado a explorar territorios ignotos y a buscar enfoques inusuales, dentro, eso sí, de la más pura ortodoxia historicista. Cosas de juventud, pensarán algunos. Pero van pasando los años y Forma Antiqva, sin perder un ápice de su lozanía, va adquiriendo un poso de experiencia que le permite exclamar sin complejos eso de “¡eh, que aquí estoy yo!”. Y sí, aquí están ellos, para ofrecernos una de las más vibrantes, apasionadas, ardientes, impetuosas, desenfrenadas, apoteósicas y alucinantes lecturas que se hayan hecho jamás de los cuatro célebres conciertos del prete rosso.

Siendo como son conciertos para violín, hay que centrarse en la figura de Aitor Hevia. Lo primero que hice nada más acabar de escuchar el disco fue ponerme a indagar de dónde había salido esta auténtica “bestia parda” (perdón por la expresión). Asturiano, como los Zapico, había sido compañero en el conservatorio de Aarón, el mayor de los hermanos y director artístico de Forma Antiqva. Hevia, integrante del Cuarteto Quiroga, no es un especialista en el violín barroco (aunque quede claro que el que utiliza en esta grabación es un Grancino-Landolfi milanés del XVIII) y, a la vista de los resultados, ni falta hace que lo sea. Sonará a perogrullada, pero cada vez estoy más convencido de que para hacer buena música lo que verdaderamente hace falta es ser buen músico y Hevia demuestra aquí que es un músico superlativo, como lo son el resto de intérpretes reunidos ad hoc para este fascinante proyecto.

Un proyecto un tanto híbrido pues, junto a estas obras representativas del apogeo barroco, se insertan musicalizados los poemas sobre Las Cuatro Estaciones que la leyenda atribuye al propio Vivaldi. O, más concretamente, la traducción de dichos poemas al inglés. Esa tarea de musicalización, con enfoque jazzístico, ha sido encomendada a Uri Caine, que nunca deja a nadie indiferente, y a Theo Bleckmann. Ellos son, además, los encargados de la interpretación: Caine toca el piano y los distintos instrumentos electrónicos, en tanto que Bleckmann pone la voz y realiza el procesado. No hace falta presentar a estas alturas a Caine, uno de los buques insignia de Winter & Winter, para el que ha grabado, con el presente, veintidós discos. Cada poema precede a su correspondiente concierto. Dos estilos absolutamente contrapuestos. Música del siglo XVIII y música del siglo XXI parece un matrimonio contra natura, pero este tipo de transgresiones no sólo son frecuentes en W&W, sino que constituyen la propia esencia del exitoso sello alemán.

La audición de Las Cuatro Estaciones de Forma Antiqva ha supuesto para quien esto firma la misma conmoción que supuso la audición, a principios de los 90, de la versión de Il Giardino Armonico. Cuando se van acumulando años en el carnet de identidad y discos en las estanterías de casa, las conmociones musicales cada vez son más infrecuentes. Por eso, no puedo por menos que agradecer a Hevia, a los Zapico y a sus acompañantes tan fastuoso regalo. Con permiso del mencionado Il Giardino Armonico y de Gli Incogniti (Amandine Beyer), no les quepa la más mínima duda de que estamos antes las mejores Cuatro Estaciones de la Historia.

Eduardo Torrico

Le Quattro Stagioni · The Four Seasons

Il Cimento dell’Armonia e dell’Inventione
The Contest between Harmony and Invention

Aitor Hevia; Theo Bleckmann; Uri Caine; Aarón Zapico;

Winter & Winter febrero 2012

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Premio GEMA al Mejor Grupo de Música Barroca (s. XVIII) y del Clasicismo 2016.

Premio GEMA a la Mejor Producción Discográfica 2016 por "Crudo Amor - Agostino Steffani" (Winter & Winter).

"Asturiano del Mes" del periódico La Nueva España, Excelente Audio Clásica, Excepcional Scherzo, Goldberg 4 estrellas, "Grupo del Año 2010" de la TV del Principado de Asturias, Melómano de Oro, Nomination ICMA 2011, 2012 & 2014, Prelude Classical Music, "Premios de la Música en Asturias" 2012, Premio Serondaya a la Innovación Cultural 2012, Recomendado CD Compact, Ritmo Excelente, Supersonic Pizzicato.

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